He estado leyendo en el diario español El País últimamente y me ha parecido que en Europa entienden que el problema latinoamericano es la pobreza, la cual es generada por la desigualdad.
Yo, a la verdad, no he visto la definición de desigualdad que ellos podrían darnos, pero supongo que se refieren a la desigualdad en los ingresos, pues en nuestros países es obvio que la riqueza está concentrada en muy pocas manos, como dicen, que un 5% de la población concentra el 90% de la riqueza, para exponerlo más duramente.
Hasta aquí no tengo objeción, pues no hace falta practicar estudios avanzados para algo que está tan a la vista. Mi problema es con la premisa, pues obviamente el enfoque parte de axiomas materialistas.
Se ha asociado la violencia que reina al interior de nuestros países con la pobreza. Me pregunto con qué asociar la violencia que los países ricos exportan a los países pobres. Pareciera que tanto la pobreza como la riqueza produjeran violencia, sólo que la última es un poquito más peligrosa.
Pero ese no es el foco de mi interés en este asunto, esto es, la supuesta correlación entre pobreza y riqueza, sino la causa de la desigualdad, que es un asunto un poquito más fundamental, que de poderse identificar y erradicar, si reducimos la desigualdad, según lo apuntado, reducimos la pobreza.
¿Qué produce la desigualdad? Algunos entienden que son las relaciones sociales de producción, adoptando el enfoque materialista-dialéctico. Yo propongo que es la visión del prójimo, no importa el sistema socio-económico. Ya hemos probado casi todas las combinaciones, y los pobres siguen entre nosotros, incluso, parecen aumentar en número.
Hablando con unos ex-alumnos de mi colegio de la secundaria ellos me decían que la pobreza se ha desplazado, que los pobres ya no son tan pobres, al menos en nuestro país (República Dominicana) como lo eran hace 30 años. Ahora cualquier familia pobre tiene su carrito y montones de modernos electrodomésticos, y ni qué decir de los gadgets.
Ciertamente el hombre de clase media de hoy es mucho más rico que un rey promedio de la edad media. Y también es cierto que la diferencia entre la riqueza de un rey de la época medieval y el más pobre de su reino era muchísimo menor que la de los hombres más ricos de hoy y los más pobres. La brecha de la pobreza, con todo y el desplazamiento, se ha ampliado.
Pareciera que la fuente que mana la pobreza ha aumentado su caudal. Y es curioso que mienstras hay tantos pobres a nuestro alrededor cada uno piensa que el poblema de la causa de esta pobreza está en la carencia de alguna habilidad en ellos o de las autoridades. Hasta hay quienes se atreven a afirmar que la educación es la panacea de la pobreza, y se nos ponen los ejemplos de China y la India, que han logrado elevar a una buena parte de su población por encima de la línea internacional de pobreza.
La verdad, pura y simple, es que hay pobres mientras hay derroche. Hay pobres mientras hay prioridades de inversión que nos prometen nos harán ricos mañana mientras nos empobrcemos hoy. Apostamos a la generación futura mientras sacrificamos a la presente.
Postulo que hay un nivel de riqueza, en el que las necesidades fundamentales de una persona quedan cubiertas, que una mayor acumulación de riqueza personal no mejora las condiciones de vida, de manera similar a como una vez saciados con la comida recién ingerida no tiene sentido seguir comiendo.
No creo, como algunos parecen creer, que si repartimos equitivamente la riqueza, si la promediamos, el problema de la pobreza desaparece. No. Creo que entonces todos seríamos pobres. Y por un tiempito, pues a poco, otra vez tendremos a unos pocos que acumularán más riqueza que los otros.
Es claro que la desigualdad en la riqueza personal es una clave para generar más riqueza, y desear que todos seamos igualmente ricos (o pobres) no es realista, es como si una especie de principio termodinámico inverso se aplicara a la sociedad humana, haciendo que así como una máquina térmica funciona fluyendo el calor de donde hay más a donde hay menos, la riqueza fluya de donde hay menos a donde hay más. La explotación parece ser un mal necesario.
Pero al asunto es qué hacer con la plusvalía, si derrocharla de manera irracional, dilapidarla en forma de lujos improductivos a reinventirla en el bienestar de todos. Al parecer, nuestras sociedades actuales sufren del complejo del hombre de clase media, que suele darse los lujos al principio.
El problema no se resuelve por medio de leyes que limiten las posesiones, pues eso solo frenaría la inversión y elevaría el nivel de pobreza general. Entiendo que una clave podría estar en desarrollar a los individuos para que éstos desarrollen la sociedad.
El enemigo de los pobres no creo que sea el mercado, es lo que se hace la riqueza excedente, si se desparrama en lujos, en lugar de reinvertir en la producción y la productividad, mirando a los demás antes que a uno mismo.
Si aquellos que acumulan grandes fortunas continuaran viviendo una vida modesta, sin gastar más de lo necesario en pretender mostrar su poder en lujos, sin duda que se pondría un freno a la pobreza, porque entonces se le estaría poneindo a la desigualdad.
Si cada uno de nosotros, pobres y ricos, considerara a los demás como superiores a sí mismo, si nos despojáranos de ese complejo de inferioridad que nos lleva a ostentar para pretender que somos superiores a los otros, las cosas serían muy distintas.
Si viéramos que no somos iguales, no porque yo soy superior al otro, sino porque el otro es superior a mi, esto es, si practicáramos la desigualdad al revés, otro gallo cantaría en ste mundo al borde del colapso. Y esto funcionaría en España y aquí, creo yo.
ecabrera, febrero 2010.